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Carro vacío

Hoy inician en México los 190 días del nuevo ciclo escolar y, aun cuando esta mañana millones de estudiantes inundarán los salones de clase, no todos los que podrían beneficiarse con la educación estarán incluidos en las listas de alumnos.

UNICEF sugiere, empleando sus cálculos más conservadores, que existen más de 93 millones de niños con discapacidad en el mundo. Datos del Global Entrepreneurship Monitor, señalan que 1 de cada 3 niños que no están inscritos en la escuela tiene una discapacidad. Y por último, Disabled World señala que solo 15% de las personas con discapacidad en México entre los 15 y los 29 años tienen educación.

Como el espectro de la discapacidad es muy amplio sabemos que la solución no será sencilla. Pero soy parte de un equipo de trabajo que cree que la tecnología no debe de servir solo para unos cuantos.

Nuestro equipo se ha dedicado a construir productos con foco en la accesibilidad que, al mismo tiempo, tienen el potencial de ser útiles para todos.

Invenciones como la máquina de escribir, los audiolibros, los subtítulos, las tecnologías que controlan equipos tecnológicos con voz, estaban destinados inicialmente a centrarse en las personas con discapacidad, pero encontraron un caso de uso mucho más amplio. Esto demuestra que los problemas de accesibilidad de hoy pueden conducir a los avances tecnológicos del mañana.

En Google hemos encontrado que para construir un aula verdaderamente inclusiva, debemos concentrarnos en las necesidades de los estudiantes y pensar en adaptaciones en lugar de modificaciones. Eso significa alejarse de soluciones complejas y costosas que serían inalcanzables para quienes más la necesitan. En su lugar, es necesario apostar por tecnologías flexibles y adaptables para que los alumnos puedan descubrir qué funciona mejor para ellos.

Estos esfuerzos ya nos permiten contar con plataformas que igual ayudan a chicos con retos visuales (con modalidades de alto contraste o “lupas” digitales que hacen más accesible el contenido), auditivos (subtitulación automática de video) y motrices (dictado de texto) y muchas otras más que aprovechan los desarrollos más avanzados que tenemos en Aprendizaje Automático e Inteligencia Artificial.

Para aquellos que piensan que integrar tecnología a la educación es aún algo costoso y poco relevante, puedo asegurarles que hace mucho superamos ese momento. Hoy es posible que cada alumno y cada educador, en cada salón de clases, cuente con las herramientas y habilidades que los preparen para construir el futuro que quieren para ellos mismos.

La accesibilidad ya no se considera un beneficio para solo unos pocos con discapacidades definidas. Los educadores se están dando cuenta del valor de un enfoque de “accesibilidad para todos”, donde los alumnos con dificultades de aprendizaje no necesitan ser identificados por sus discapacidades; en cambio, utilizan las mismas herramientas que sus compañeros.

Hoy es el mejor momento para iniciar esta conversación y tomar decisiones al respecto.