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Cuando la tecnología y el empleo están reñidos: el efecto de los robots en los puestos de trabajo

4 febrero, 2020 | 0 comments |
Robots vs humanos trabajo empleos

La tecnología ha cambiado para siempre el mercado laboral. En algunos casos para bien y en otros para mal: los robots son capaces tanto de generar nuevos empleos como de destruir los ya existentes. En esta complicada balanza, ¿quién sale ganando?

Cuando consideramos cómo ha evolucionado el mundo laboral en los últimos años, y las nuevas herramientas que utilizamos hoy en día para llevar a cabo diferentes tareas, es sencillo ver que la tecnología ha jugado un rol muy relevante en el mercado laboral durante las últimas décadas.

Todos los trabajos han cambiado de un modo u otro debido a los avances tecnológicos. La robótica, la inteligencia artificial y otros tipos de tecnología nos han librado de hacer labores tediosas o arriesgadas, y han permitido que realicemos otras tareas mucho más rápido.

De hecho, hay trabajos que actualmente no podrían realizarse sin la ayuda de la robótica, y otros muchos que sencillamente no existirían si la tecnología no hubiera avanzado hasta llegar al estado actual. Se ha vuelto una parte esencial de nuestras vidas sin que apenas seamos conscientes de ello. 

Por ello, a cada avance tecnológico tiende a acompañarle la preocupación sobre cómo afectará a los puestos de trabajo. Las máquinas son capaces de hacer algunos trabajos mucho más rápido que cualquier persona, y de modo más preciso, por lo que en algunos campos se las mira con mucho recelo. 

Además la automatización está mucho más presente en nuestras vidas de lo que tendemos a ser conscientes. Y quizá precisamente por lo normalizada que está, a veces es sencillo olvidar los problemas que trae consigo.

Hay trabajos que han desaparecido por completo con el paso de los años debido a que ahora son llevados  cabo por robots o inteligencia artificial. Hay otras labores que sencillamente han dejado de ser por completo necesarias, también debido a la existencia de ese tipo de tecnologías. 

Trabajos que quedaron en el pasado

La automatización es la gran preocupación de los trabajadores de diversas industrias. Y si prestamos atención a la historia, no es un pánico infundado. Desde la Revolución Industrial ha habido consecuencias en el mundo laboral por la incorporación de la tecnología que han afectado negativamente a los trabajadores

Si hacemos memoria, podremos pensar en numerosos trabajos que actualmente son desempeñados en su totalidad por diferentes tipos de robots, maquinaria o inteligencia artificial. Por ejemplo, gran parte de los objetos que usamos en nuestro día a día han sido fabricados, al menos parcialmente, por sistemas automatizados

Una niña trabaja en una fábrica textil a principios del siglo XX

La ropa que llevamos, los medios de transporte de los que dependemos, el cajero automático del que sacamos dinero… Lo más probable es que varios robots hayan tomado parte en la creación o el funcionamiento de todos ellos, pese a que en el pasado habrían dependido por completo de la labor manual de diferentes personas. 

Hace un par de siglos esto habría sido difícil de imaginar. Pero a día de hoy, lo difícil sería imaginar la situación contraria, especialmente si consideramos los patrones de consumo actuales, que requieren una velocidad de producción vertiginosa.

Y hay ocasiones en las que la normalización de la tecnología en el ámbito laboral ha hecho que ni siquiera nos planteemos cómo era la vida antes de la presencia de ciertos procesos de automatización. De hecho, hay varios trabajos que probablemente ni siquiera hayamos imaginado que existieran en algún momento.

Un caso curioso es el del despertador. A día de hoy es muy común usar nuestro smartphone como despertador, pese a que hay dispositivos creados específicamente para despertarnos. Y es una práctica tan extendida que quizá en unas décadas, un reloj despertador sea un artículo desconocido por completo para varias generaciones.

Pero antes del smartphone y del despertador, los trabajadores también tenían que levantarse temprano para comenzar su jornada laboral. Las jornadas con horas controladas surgieron sobre todo a partir del siglo dieciocho como consecuencia de la Revolución Industrial. 

Y en ese momento, usar un despertador no era una posibilidad. Existía algunos relojes que hacían sonar pequeñas campanas a determinada hora, pero eran muy caros y no estaban al alcance de personas de clase obrera.

Ante la necesidad de mantener horarios mucho más estrictos, surgió el despertador humano: en países como Reino Unido e Irlanda los conocidos como knocker uppers se dedicaban a ir casa por casa despertando a sus habitantes golpeando puertas y ventanas para que llegasen a tiempo al trabajo.

El knocker upper era un trabajo como cualquier otro, y muy necesario, sobre todo en barrios obreros. Fueron una figura muy común en la Inglaterra de los siglos diecinueve y veinte, hasta el punto de aparecer incluso en una de las novelas de Charles Dickens. 

Pero con la normalización del reloj despertador a mediados del siglo veinte, el trabajo del knocker upper acabó por quedar totalmente obsoleto. Probablemente la idea de que a día de hoy alguien se dedicase a ir casa por casa despertando a personas resultase casi cómica.

Y con las cifras de población actuales, sería cuanto menos poco práctico. No obstante, el hecho es que es un ejemplo de los muchos trabajos que han dejado de existir debido a la automatización.