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La tecnología como aliada del aislamiento

11 marzo, 2020 | 0 comments |
Dos personas con mascarillas por el coronavirus COVID-19, en un ascensor de Pekín, China.

Mucho se ha hablado estos días de lo imposible que puede resultar en Occidente contener el coronavirus con las medidas restrictivas con las que lo ha hecho China. No es cuestión únicamente de mentalidad o de régimen político, no es cuestión de imponer sanciones o de miedo al incumplimiento de las mismas, es también una cuestión de avances tecnológicos.

China lleva años desarrollando un Gran Hermano virtual con el que monitoriza todos los movimientos de sus ciudadanos y con el que, a muy corto plazo (ya se han hecho pruebas), quiere establecer una especie de carné por puntos de buen o mal ciudadano. Si te saltas las reglas pierdes puntos y eso puede suponer sanciones económicas o restricciones de movimientos. Avances tecnológicos que, en este caso, en la contención del virus, se han convertido en aliados.

A los pocos días de establecerse el aislamiento de la ciudad de Wuhan, se puso a disposición de los ciudadanos una aplicación con la que podían saber si, en la zona en la que estaban o a la que pensaban viajar, había casos o no. Una especie de mapa virtual que se va actualizando en tiempo real y con el que las autoridades chinas han podido también controlar a posibles personas en riesgo de haber contraído el virus. Registrando los datos de sus movimientos, contactos, personas cercanas… sabían si esa persona podía o no estar contagiada.

El otro día, un español que vive y trabaja allí desde hace mucho tiempo, me contaba que la aplicación le ha resultado sumamente útil en estas semanas de restricciones. Podía reservar en tal o cual hotel en sus viajes de trabajo sin miedo a tener posibles positivos cerca. La aplicación le decía a dónde ir, dónde dormir, dónde comer. Y toda esa información, también la tenía el Gobierno chino. Miles de datos sobre millones de personas que han quedado registrados.

Pero no solo una app. También han utilizado drones para vigilar a la población y recordarles la obligatoriedad de llevar mascarillas, o drones con los que han fumigado amplias áreas urbanas y rurales. También coches inteligentes que circulaban por las calles y que tomaban la temperatura a la gente.

Sí. A China no solo su cultura le ha ayudado en la gestión de esta crisis. Y eso ya es mucho. Estos días, las autoridades italianas han impuesto medidas igual de restrictivas en el norte del país pero, al contrario que en China, no hay controles policiales para limitar los movimientos de más de 16 millones de italianos.

Han apelado a la responsabilidad de cada uno y a la honestidad a la hora de rellenar el permiso con el que pueden entrar o salir de la zona de aislamiento. Cada uno ya es mayor para saber si puede o no viajar. Si pone o no en riesgo a los demás. Horas antes de que entrara en vigor ese aislamiento, decenas de italianos “escaparon” de la zona roja y naranja. Lo de presuponer madurez en este tipo de situaciones, está claro que es mucho suponer.